Enfócate en el hábito del ahorro, no en la meta
El ahorro es un proceso, no una meta. No sólo es juntar mil, diez mil o un millón de pesos, sino que esa cantidad debe ser el soporte de algo más importante: Necesito comprar una casa, debo salir de un ciclo de deudas, quiero darle educación a mis hijos. Visto de esta manera, el ahorro se convierte en una tarea continua: Ver qué recursos están subutilizados, qué se compra y no se usa, cómo comprar más por menos, cuál es el verdadero valor de un bien (y no pagar sobreprecios), y establecer una mecánica para que se disponga de manera automática de una parte de nuestros ingresos. Lo más importante es dejar las recompensas inmediatas por algo más significativo en el largo plazo. Por ejemplo, si gasta dinero en un cafecito diario, es posible que al final del año haya suficiente dinero para pagarse un tratamiento dental, que le mejora la sonrisa y eso impacte favorablemente en su posibilidad de contratración o de conseguir la pareja deseada. ¿Qué le resulta más significativo? Por ...