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viernes, 28 de agosto de 2026

¿Qué tipo de deudas tiene? ¿Son buenas o malas?

Sin duda, la vida económica actual se ha vuelto más complicada

Hay muchas cosas que son necesarias y que, sin embargo, son inalcanzables para mucha gente en su condición económica presente, por lo que deben endeudarse para lograrlas: una casa, uno o dos autos, la educación de los hijos o la actualización profesional propia o de la pareja, el financiamiento o parcialización de distintos tipos de seguros, incluso la posibilidad futura de acceder a periodos de vacaciones. Sin embargo, y aunque parecen necesarias muchas de las cosas o servicios que he nombrado, no todo es realmente necesario y al comprarlo con deuda, caemos en la ilusión de que estamos invirtiendo, cuando en realidad sólo estamos gastando.

A ver, invertir significa disponer de recursos (propios o ajenos) para adquirir algo con que podamos incrementar el capital original. Así, podemos pedir prestado un dinero para adquirir un departamento que vamos a rentar, y con la renta misma se pagará el préstamo, y un día, la propiedad será nuestra y tendremos un ingreso.

Lo mismo podemos decir de un auto que ponemos a trabajar, un inventario que revendamos, incluso contratar a una persona para hacer un trabajo por el cual cobremos más. Todo eso es invertir. Si lo hacemos con recursos ajenos, es decir, con préstamo, estamos hablando de una deuda buena, pues quitándole la connotación emocional negativa a la palabra deuda, lo que estamos haciendo es usar dinero para generar dinero. 



Pero si pedimos prestado para comprar un coche en el que nos transportemos al trabajo, aparte de que el auto no será vendible en el valor original y del dinero que se gasta en el mantenimiento, generalmente terminamos pagando un interés, por lo que parece un activo es simplemente un pasivo disfrazado: no nos genera ingreso extra, al contrario, saca dinero de nuestra cartera. Si bien es algo necesario, no podemos considerarlo una inversión.

Tampoco sería una inversión el tiempo compartido, ni la educación básica ni superior de los hijos, porque usted no va a obtener ningún beneficio de ello (a menos, claro, que se los cobre cuando trabajen). Y muchas veces, las colegiaturas de las universidades son pagadas con becas-préstamo, lo que significa que buena parte de los primeros pagos serán para pagar el préstamo educativo, y al final del pago, el graduado no podrá vender el mismo título, e incluso puede que no tenga trabajo y que termine aceptando un empleo en un sector económico a aquel en que terminó sus estudios, con lo que el gran gasto y esperanza universitaria se diluye con el tiempo.

Considerando lo anterior, regresemos a la pregunta original: ¿Sus deudas son buenas, es decir, le permiten generar más ingresos, o sus deudas son malas porque están pagando a plazos (y posiblemente con intereses) artículos o servicios que no le van a generar ningún ingreso adicional? Esto es clave, pues identificar claramente sus deudas como malas, le puede permitir planificar mejor sus finanzas personales para reorientar sus recursos hacia bienes que sí le dejen una utilidad y un crecimiento patrimonial. 

Si cree que debe seguir pagando un tiempo compartido sólo porque lo ha hecho en los últimos años, evalúe si es la mejor opción o sólo está defendiendo el sesgo del superviviente; si cree que estudiar una maestría es una opción de avance profesional sin una promesa clara, le sugiero que investigue cuántas personas finalizaron un posgrado y siguen en el mismo empleo que antes (sólo quizás, con más trabajo). 

Y si cree que tener un mejor auto (nuevo y a plazos) para llegar al mismo empleo le va a ser de gran utilidad, le sugiero que lo piense dos veces.

Y que todos los ejemplos que le he dado sirvan para que analice: ¿Mi deuda o deudas, son buenas o malas, me generan más ingresos o sólo son cargas que me dan la ilusión de tener más cuando en realidad sólo gasto más sin un beneficio patrimonial?

Espero que este artículo lo mueva a alguna reflexión.


🔴 Si le gustó este texto, le fue de utilidad o cree que lo será para alguien más, mucho le agradeceré compartirlo, y adicionalmente, le pido que me haga llegar algún comentario o recomendación para la mejora; mi contacto es 300indicadores@gmail.com.

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   Fecha de actualización: 28 de agosto de 2026 

viernes, 15 de mayo de 2026

La falacia o síndrome del costo hundido

La falacia o síndrome del costo hundido es un sesgo cognitivo que hace que las personas sigan de manera obstinada con una inversión, proyecto o relación que no tiene sentido, sólo porque ya han invertido tiempo (pueden ser días, meses o hasta años), dinero o esfuerzo. Sin embargo, un análisis detallado puede revelar que abandonar el proyecto tenga más beneficios, simplemente para ya no seguir invirtiendo en algo que no va a dar fruto, o no en la cantidad esperada. En mi pueblo dicen echarle dinero bueno al malo.



Se trata de un temor generalizado de aversión a la pérdida, muchas veces no resulta muy comprensible el abandonar los recursos que ya se han puesto, con la esperanza de que en algún futuro reditúe. Pero se trata más del cariño o apego a lo pasado que un análisis claro de rentabilidad futura. De manera fría, cuando se hacen números, es posible que se revele la realidad: los gastos se van a un agujero negro, se hunden, no son recuperables, así que se debe tomar una decisión valiente, dolorosa, pero económicamente necesaria.

En este sentido, podemos decir que puede haber elegido escalar una montaña porque creía que era la más alta, sólo para darse cuenta a la mitad del esfuerzo, que se ha equivocado, pero como ya está ahí continúa aún sabiendo que es un error. Cabe preguntar ¿cuál es su montaña equivocada, cuál es su proyecto en que muestra aversión a la pérdida en finanzas personales? A lo mejor conserva un coche que cuesta mucho mantenerlo, o tiene un terreno que no muestra signos de ser rentable, pero como ya le ha invertido anteriormente en quitarle hierba, o alguna vez pagó el impuesto predial, ya no quiere perderlo, y cree que es una inversión cuando claramente es un pasivo sin fin. 

Mi consejo es que detecte cuál sería el proyecto en que no quiere dejar de invertir, su posible montaña equivocada, y haga un análisis financiero claro: ¿eventualmente será rentable, recuperará todo lo invertido? Si no, si simplemente el dinero se hunde, mi recomendación es que enfrente el hecho y tome la decisión económica más lógica, sin pasiones.

Este y otros conceptos importantes de finanzas personales los abordo en mi obra: 💰 Finanzas personales y familiares: https://www.amazon.com.mx/dp/B09364YT3S


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   Fecha de actualización: 15 de mayo de 2026 

domingo, 29 de marzo de 2026

🚨🚨🚨 PPR: Plan Personal de Retiro

Prácticamente toda la gente que trabaja tiene una ilusión: que llegue el día que ya no tenga que ir a la oficina, que no deba cumplir un horario, que pueda dejar las actividades cotidianas (y por las que le pagan un sueldo y le exigen resultados) y se dedique al descanso, al ocio, al viaje, o a actividades menos productivas (en el sentido económico) pero más importantes (en el sentido trascendente. Ese momento es el retiro. Sin embargo, en mi opinión pocas personas han sido educadas en el largo plazo, por lo que muy pocas personas enfocan el día del retiro desde jóvenes, y trabajan los siguientes 30 o 35 años para alcanzar esa meta.



Para alcanzar el retiro con tranquilidad económica, usted debe plantear su PPR o Plan Personal de Retiro, la manera en que tendrá solvencia económica para todos los años posteriores a que salga de trabajar, ya sea contando o no con una jubilación, que cuente o no con propiedades o inversiones que le dejen llegar de quincena a quincena.

El PPR es el planteamiento de la cantidad económica que debe usted tener al final de un periodo, es decir, cómo va a ir aportando cada quincena, mes u otro periodo, para hacer su cantidad deseada. Si usted considera que debería tener un millón de dólares para el día que se jubile (cantidad repartida entre inversiones de bajo riesgo, algunas de riesgo moderado, un par de bienes inmuebles), calcule cuántos meses le faltan, divida la cantidad entre el número de periodos, y vea si cada mes va sumando algo. Por supuesto, en el camino puede haber oportunidades, riesgos, fracasos, imprevistos (buenos y malos), por lo que es un plan que debe ser flexible, retador, alcanzable.

Un PPR no es un asunto menor, y no todos hemos sido formados para diseñarlos, aunque sí depende de nosotros la ejecución. Yo le recomiendo que se acerque con alguien que tiene formación y experiencia en finanzas, para que le oriente y le presente las herramientas financieras presentes y del país en que se encuentre. Por ejemplo, los rendimientos de los bonos de gobierno varían de país en país, así como los requisitos para invertir en bolsa, los montos para entrar en fondos mutualistas, etc.

Ver el artículo: Cuál es su perfil de inversionista.

También debe considerar un factor emocional e intelectual del retiro: No se trata de simplemente cesar toda la actividad laboral, sino de tener un plan de actividades distintas, enriquecedoras. Hay muchos problemas mentales y emocionales en las personas que un buen día dejan de trabajar y no tienen claro a qué se dedicarán en los siguientes años de la vida. El retiro debería ser un tiempo para dedicarse a un hobbie, al cuidado personal propio o de quien se alejó durante la etapa laboral, para aprender una manualidad y hacer un negocio de ello en donde tenga más pasión que necesidad. Si se dedica a nada, a pasar el tiempo, a ir de quincena en quincena sin nada que lograr, el deteriorio cognitivo está prácticamente asegurado. Le recomiendo mucho la lectura del siguiente artículo:   https://www.nytimes.com/es/2025/03/27/espanol/impacto-cerebro-jubilacion.html

En México, desafortunadamente hay pocas personas que tienen y siguen un plan financiero para el retiro; si bien hay quien tiene algún ahorro (los menos) e inversiones (todavía menos), pocos con los que consideran eso como lo que será, en unos años y de manera casi inevitable, su lancha salvavidas. Si bien hay una subcuenta para el retiro (el Afore, que todos los trabajadores formales tienen), la generalidad de la población no está enterada de cuánto tiene, cuál es el rendimiento, cuál es la mejor opción, qué ventajas fiscales tienen las aportaciones voluntarias, etc. Vea el siguiente artículo: https://mexicocomovamos.mx/mexico-como-vamos-con-el-ahorro-para-el-retiro

Si aún no lo tiene, este es uno de los propósitos no-negociables para este año: Debe tener su PPR, es importante y urgente, pues el tiempo no lo perdona. Está en el cuadro prioritario de la matriz Eisenhower.

Textos relacionados: ¿Cómo define usted su libertad financiera? y Fondo de emergencia: Por qué y cómo.


Este artículo ha sido incluido como parte del apoyo online que tenemos para la obra 📘 Finanzas personales y familiares, pues hay más ideas para ayudarle en su aprendizaje y práctica financiera; un libro es una obra menos dinámica que un blog, por eso tratamos de extender los temas y tenerlos actualizados.

🔴 Si le gustó este texto, le fue de utilidad o cree que lo será para alguien más, mucho le agradeceré recomendarlo y/o compartirlo, y adicionalmente, le pido que me haga llegar algún comentario o recomendación para la mejora; mi contacto es 300indicadores@gmail.com. Le invito a conocer mi libro:

💰 Finanzas personales y familiares: https://www.amazon.com.mx/dp/B09364YT3S

📍 Página del autor: https://www.amazon.com/Alain-Salom%C3%B3n-S%C3%A1nchez-T%C3%A9llez/e/B01M0KOBVV


   Fecha de actualización: 31 de marzo de 2026  

Como obtener el punto de equilibrio en las finanzas personales

En un negocio, el punto de equilibrio se alcanza cuando los ingresos igualan a los gastos. De manera más pura, se dice que el PE es aquel en...