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lunes, 24 de febrero de 2025

🧨Qué es la infidelidad financiera

Este es uno de los temas más interesantes al hablar de las finanzas personales, debido a que las finanzas dejan de ser estrictamente personales cuando uno tiene una relación, y más si se ha formalizado. Antes se decía "a las mujeres, ni todo el amor, ni todo el dinero", pero esa actitud machista ya no es válida. Si la idea es compartir una vida, ¿por qué generar secretos, y más con la materia prima de la cual están hechos muchos divorcios?

La infidelidad financiera es un concepto que tiene su origen en la infidelidad marital, cuando uno no mantiene una relación monógama. La infidelidad financiera es la situación en que la persona esconde secretos sobre su situación económica, como no decirle la verdad al cónyuge sobre los dineros: cuánto gana, cuánto debe, y particularmente en qué lo gasta o hasta con quién se lo gasta. 

Esto causa muchos problemas en la confianza de la pareja, pues genera sensación de que se ocultan los recursos y se gastan con otras personas, aunque no sea cierto. De hecho, ya es raro que una pareja no sepa cuánto gane el cónyuge, pero aún se dan casos, y era bastante frecuente en generaciones anteriores, cuando el hombre se encargaba de procurar los recursos para la casa, pero nunca le decía a la esposa cuánto ganaba, sino que se limitaba a darle lo que se necesitaba en casa. Todavía pasa, sin duda, pero pues mal por quien se deje.

Ahora bien: la fidelidad financiera requiere valor, pues cuando uno es novio o novia, generalmente se oculta el sueldo, pero cuando uno se casa o está en esos planes, hay que revelar pesos y centavos, para que la pareja sepa con cuánto se cuenta, cuáles son los recursos para solventar las necesidades. Y hay que tener más valor para enfrentar los malos tiempos, y una honradez constante con la pareja, pues juntos pueden buscar soluciones a vicios como las apuestas o gastos hormiga, e incluso situaciones incómodas como que alguien de la pareja esté dando donativos a personas que a la pareja le resulten non gratas.

Para relacionar los conceptos, piense: ¿Iría a una cita casual con su ex? Si no lo haría para no despertar sospechas o tentaciones, ¿por qué mentir acerca del dinero? Por ejemplo, cuando pierde un billete, o gasta en algo totalmente innecesario, muchas veces no es comentado por vergüenza o miedo, y se le esconde a la pareja. Parece una simple mentira, pero cuando se hace de manera frecuente, ya hablamos de un mal hábito (la manía de mentir u ocultar) y la falta de confianza es muy corrosiva para una sana relación, cualquiera. ¿Toleraría a un empleado que le mienta de manera frecuente? ¿Qué hace cuando detecta varias mentiras dichas por sus hijos? ¿Por qué entonces mentir a la pareja?

Y usted ¿ha cometido infidelidad financiera? ¿Ha tenido ingresos que no comenta con su pareja, o ha hecho gastos que no dice en casa? 


Este artículo es parte del apoyo online que tenemos para la obra 📘 Finanzas personales y familiares (lo puede encontrar en Amazon https://www.amazon.com.mx/dp/B09364YT3S) que le invito a conocer pues hay más ideas para ayudarle en su aprendizaje y práctica financiera; un libro es una obra menos dinámica que un blog, por eso tratamos de extender los temas y tenerlos actualizados.

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Fecha de actualización:   01 de febrero de 2026  

domingo, 2 de febrero de 2025

Enfócate en el hábito del ahorro, no en la meta

El ahorro es un proceso, no una meta. No sólo es juntar mil, diez mil o un millón de pesos, sino que esa cantidad debe ser el soporte de algo más importante: Necesito comprar una casa, debo salir de un ciclo de deudas, quiero darle educación a mis hijos. Visto de esta manera, el ahorro se convierte en una tarea continua: Ver qué recursos están subutilizados, qué se compra y no se usa, cómo comprar más por menos, cuál es el verdadero valor de un bien (y no pagar sobreprecios), y establecer una mecánica para que se disponga de manera automática de una parte de nuestros ingresos. 

Lo más importante es dejar las recompensas inmediatas por algo más significativo en el largo plazo. Por ejemplo, si gasta dinero en un cafecito diario, es posible que al final del año haya suficiente dinero para pagarse un tratamiento dental, que le mejora la sonrisa y eso impacte favorablemente en su posibilidad de contratración o de conseguir la pareja deseada. ¿Qué le resulta más significativo? 

Por tanto, el ahorro debe ser una conducta automática, sin demorarla. A esas conductas automáticas se les conocen como hábitos. Y se trata de hacer fácil el hábito, y difícil el fallo. Esa es la receta básica para el éxito: facilitar lo deseable y dificultar lo que no es deseable conscientemente pero atractivo de manera inconsciente. Para esto, el remedio más simple es pedir a tu área de RH que deposite una cantidad en tu caja de ahorros, así ni siquiera tienes que esforzarte.

La otra posibilidad es que cuando llegue la quincena o un pago, tu primer disposición sea para ponerla en una inversión o una pequeña donación, así el dinero sirve para ayudar o para hacerlo crecer. Para eso, se puede establecer una práctica sencilla, como decir en voz baja una oración de agradecimiento, o que cada día 30 usted visite el banco para cumplir el ritual. Eso también es un hábito que le ayudará a cumplir su meta de ahorro.



Si dejamos que el proceso ordinario siga, es decir, primero pagas tus cuentas, y lo que sobra lo ahorras, estás enfocado en la meta, no en el proceso de crecimiento de tu valor económico. Y el ahorro a largo plazo es cuestión de hábito, no de metas. 


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jueves, 9 de enero de 2025

¿Cuál es su perfil de inversionista?

Las inversiones son el brazo extra para que usted pueda generar riqueza. Usted no puede comprar tiempo, ponerle más horas al día ni estar en dos lugares a un tiempo para trabajar el doble, de manera que debe buscar la forma en que su dinero "trabaje" mientras usted también lo hace, ya sea vendiendo su tiempo, habilidad, experiencia, etc. Casi le aseguro: si usted no invierte sus ganancias o sueldo en propiedades, acciones, bonos u otra forma capitalizable, sus deseos de independencia financiera se irán alejando.

Cuando tenemos una pequeña cantidad económica ahorrada, ya hemos dado un gran paso pues hemos roto el tabú del "no puedo ahorrar". Sin embargo, dejar el dinero sin darle un uso, es perder valor debido al aumento ordinario de los precios (la inflación), por lo que hay que buscarle un uso para que no pierda valor, incluso que lo aumente. A eso se le llama inversión.

La regla de la inversión es simple: mayor rendimiento, mayor riesgo. Por consecuencia, menor riesgo, menor rendimiento. Para las personas que se inician en las inversiones, lo lógico es ir con cuidado, poco riesgo mientras se aprende de los instrumentos, los plazos, y sobre todo, mientras se descubre el perfil del inversionista que cada persona tiene, es decir, cuánto riesgo puede tolerar antes de tomar alguna acción.



Hay tres perfiles de los inversionistas:

Conservador: No tolera el riesgo con su dinero, prefiere la seguridad. Por tanto, los rendimientos que busca son muy moderados, y los instrumentos de inversión son títulos de deuda, ahorros en plazos fijos. Muchas veces prefieren tener el dinero prácticamente a la vista que esperar los rendimientos meses o años después.

Moderado: Tolera un nivel medio de riesgo, es cauteloso, generalmente busca balance entre riesgo y rentabilidad. Puede buscar instrumentos de renta variable, o una combinación de instrumentos financieros que le permita ganar un poco más pero sin poner todos los huevos en la misma canasta.

Agresivo: Tiene más tolerancia al riesgo porque conoce más los instrumentos, sus comportamientos históricos, tiene experiencia en las subidas y bajadas del mercado y porque generalmente pone sus excedentes en instrumentos de mayor rentabilidad; investiga bien los mercados y define mezclas de rendimientos de corto y largo plazo. Ojo, la clave está en la diversificación inteligente, para que si una inversión no da lo esperado, otra lo compense. Los perfiles agresivos entienden que el dinero a la vista es ocioso y pueden esperar meses o años para tener las utilidades esperadas. Además, son estratégicos pues conocen que los movimientos del dinero muchas veces causan comisiones e impuestos, por lo que estudian bien cómo mover poco el dinero o hacerlo de maneras que eviten gastos financieros que erosionen sus rendimientos.


Evidentemente, uno debe empezar siendo conservador, pues si de entrada elige un perfil agresivo, puede que no conozca adecuadamente los mercados y pierda sus ahorros. Recuerde uno de los pasajes que se describen en el libro "El hombre más rico de Babilonia" cuando le cambiaron sus ahorros por cuentas coloridas de vidrio que hicieron pasar por joyas. ¿Usted qué perfil tiene?

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 Actualización: 09 de febrero de 2026 

jueves, 26 de diciembre de 2024

Próspero 2026: Hábitos, no propósitos

"Feliz año". Esta es la frase con que muchas personas saludan en estos días. Y se agradece la intención, pero ¿a qué se refieren con feliz? Todo apunta a que sea un periodo satisfactorio, cosechando éxitos, sobrepasando obstáculos, librando enfermedades, evadiendo conflictos o complicaciones. Y puede ser un año lleno de pequeños triunfos, pero no necesariamente feliz. Para que se cumpla ese deseo de felicidad, es importante alinear metas o propósitos con resultados, y entonces si, la lucha cotidiana habrá valido la pena y al final del periodo podemos decir que fue un año que termina felizmente.

Ahora bien. En esa alineación de metas o propósitos necesariamente debemos hacer un inventario de hábitos, pues algunas de esas metas/propósitos están obstaculizadas por malos hábitos o vicios: Quiero hacer ejercicio pero tengo el hábito de ver televisión hasta muy noche; quiero ahorrar el 5% de mi sueldo pero tengo el hábito de comprar mi café capuchino 3 veces por semana; quiero progresar en mi trabajo pero no me hago el tiempo para aprender/practicar el idioma inglés; quiero bajar de peso pero sigo con una dieta desordenada. ¿Ve cómo una conducta impide la otra?

Para tener un "próspero año" 2026, más que buenos propósitos y 'echarle ganitas', se necesita una revisión de los hábitos que tenemos. Porque los resultados son el reflejo de los hábitos o falta de ellos.



Un hábito es una conducta repetitiva inconsciente. Por ejemplo, muchos de quienes manejamos un automóvil, tenemos el hábito de utilizar el cinturón de seguridad. Lo hacemos tan pronto nos sentamos en el interior del vehículo, y muchas veces ni lo pensamos; podemos estar platicando con otra persona, hablando por teléfono, revisando un papel, pero la conducta es automática. Y así, decenas de comportamientos cotidianos: despertarse a cierta hora, ir al baño en determinado momento, cepillarnos los dientes, colocar en determinados bolsillos ciertos objetos (monedas, llaves, cartera, pañuelo, teléfono, etc.), ir al trabajo por una ruta específica, preparar alguna bebida de cierta manera. Esos comportamientos ya ni siquiera los piensa, se hacen automáticos, y una vez que se instalan, es difícil erradicarlos porque incluso han creado una memoria física. Y así como hay buenos hábitos, también hay malos hábitos (llamadados vicios o manías): tomar todos los días refresco, fumar, ir al baño con el celular, no lavarse las manos, hablar en voz muy alta, hurgarse la nariz o los oídos, masticar chicle con la boca abierta, gastar sin llevar un registro, ignorar las señales de tránsito; no leer textos que nos ayuden a mejorar, no disponer de tiempo para practicar un idioma o cursar un posgrado. Insisto, es una conducta inconsciente, y por eso es difícil cambiarla.

Estos hábitos chocan, muchas veces, de manera frontal con los propósitos de año nuevo: "Este año si voy a hacer ejercicio" pero los hábitos instalados (el horario para dormir, la comida, distracciones en las múltiples pantallas, incluso la idea mental de que levantarse temprano significa qué flojera) impiden que eso ocurra. Por tanto, lo primero que tiene que hacer es identificar y 'desinstalar' los hábitos que le estorban para lograr la conducta deseada; reemplazar una conducta con otra, impidiendo el mal hábito al hacer de manera consciente la otra actividad.

Otro ejemplo: Muchas personas quieren salir de sus deudas, pero mantienen sus malos hábitos financieros: no tienen registro de gastos, no revisan el saldo de manera cotidiana el saldo de su tarjeta de débito o su remanente de efectivo, no se apegan a un presupuesto, no inician su mes ahorrando, o mantienen sus costumbres de gastos. Y es que todo lo que le he mencionado debe convertirse en un hábito que suplante a las viejas y malas prácticas. ¿Y qué es mala práctica? Aquello que le impida llegar a una condición idealizada.

Entonces, yo le recomiendo mantener sus propósitos de año nuevo, pero buscar el hábito que los posibilite: Si su meta es "este año si haré ejercicio", debe modificar el enunciado por algo como "para diciembre 2025, alcanzar un promedio diario de 30 minutos de ejercicio aeróbico" y buscar un nivel que no haya alcanzado nunca antes (específico, medible, alcanzable, retador y con un tiempo específico), y preguntarse ¿qué hábito hará posible esta meta?, y trabajar en instalar ese hábito (haciendo un hueco en sus actividades cotidianas para tener esos 30 minutos al día, buscando un deporte que le atraiga, disponiendo la ropa o los utensilios en un sitio muy alcanzable, teniendo un sitio motivante, creando un checklist que le permita ver su progreso, poniéndose algunos premios cuando alcance cierta marca). Y cuando logre hacer el hábito, verá como llega a la meta planteada sin tanto esfuerzo.

Lo mismo podría decir de aquellas personas que quieren estudiar una maestría, una especialidad, un idioma: Primero deben ubicar las conductas que les impiden dedicarle el tiempo a la meta; reemplazar las conductas hasta ahora inconscientes con otras que se hagan con plena consciencia (y que hagan imposible la manía original) como hacer un lugar en el presupuesto y el horario cotidiano para alcanzar la nueva meta. Y entonces si, vaya la maestría, la especialidad, o el idioma, pero póngale un ingrediente de reto: no sólo tenga el título, sino consiga el mejor promedio, alcance un nivel que nunca antes haya logrado; si no, su meta será la de muchos más, y se convertirá en un commodity.

Entonces, para un próspero 2026, creo que no hay que confiarnos ciegamente en las metas; son necesarias, pero lo realmente relevante son los hábitos o procesos que las harán realidad, y los indicadores de desempeño que nos indiquen el avance obtenido hacia un nivel más alto que todo lo que antes haya hecho. Y es posible que un hábito sea el soporte para otras metas. Claro, se necesita mucha tenacidad y resiliencia, pero verá que si cambia sus hábitos a la luz de determinados propósitos que usó como horizonte deseado, cambiará su personalidad.

Le recomiendo los artículos: 3 libros para cambiar de hábitos y cumplir sus metas. y 3 libros para mejorar desde muy temprano.


Referencias

  • Clear, James. (2019). Hábitos atómicos. Editorial Paidós.
  • Moran, Brian P.  y Lennington Michael (2022). El año de 12 semanas. Taller del Éxito.


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Cómo calcular tu valor neto

El cálculo del valor neto es una de las primeras tareas de finanzas personales, es más o menos la toma de pulso en un paciente en un consultorio médico, pues es el punto de partida para a) establecer metas de crecimiento económico, b) saber el tamaño de las deudas y trazar un plan de pagos.

Foto: Alain Salomón Sánchez Téllez

El valor neto de tu patrimonio se calcula de la siguiente forma:

1) Totaliza tus activos, empezando por a) aquellos que están como fácilmente disponibles (liquidez inmediata) como tu dinero en efectivo, las cuentas de banco que tengas a la vista, las cuentas de ahorro; b) suma las inversiones en plazo fijo, las acciones o participaciones en negocios, posiblemente las joyas (si y sólo si son legítimas y de oro o piedras preciosas, omite la bisutería), y c) al final las posesiones patrimoniales, descartando todos los bienes de uso cotidiano (autos, casas, terrenos). La razón de hacer esto es porque, aunque una casa es un activo y vale dinero, la posibilidad de venderla de manera inmediata en su valor real es muy baja, generalmente hay trámites que completar, y lo mismo pasa en el caso de un coche, en un momento de apuro, hay que bajar 10, 15, o 20% el precio comercial para obtener dinero rápido.

2) Totaliza tus deudas o pasivos: todo lo que debes en tarjetas de crédito (incluyendo los afamados meses sin intereses), en créditos hipotecarios, en créditos bancarios (si compraste un coche y no has terminado de pagar el crédito, no pongas el valor del auto pero sí el valor de lo que aún debes), y incluso préstamos familiares o de amigos. 

Valor neto: Activos - Deudas

Ahora sí, ¿cuál es tu valor neto? Es posible y deeable que sea positivo, pero también negativo, en cuyo caso te recomiendo extrema prudencia, pues deber más de lo que tienes es peligroso (en un momento crítico, si te cobran todo lo que debes y ni juntando todos tus bienes puedes pagar, estás en bancarrota). Bajos ciertas circunstancias, es posible que el valor sea negativo pero manejable (como cuando tienes un crédito hipotecario recién contratado), pero un trabajo estable o varias fuentes de ingresos más o menos constantes.

Este valor neto será la base, pues cada año deberías hacer el mismo cálculo y ver si tu valor aumenta con el tiempo (que es lo deseable), se estanca e incluso disminuye, lo que sobra decir, te anuncia problemas financieros. Lo deseable es que pudiera crecer entre un 5 y 10% cada año, con base en una buena planeación financiera, control de gastos y metas bien definidas y, si es el caso, conversadas con la pareja.

Evidentemente, este es un número que debe ser privado, personal o de pareja, pero no es para andarlo divulgando. Yo ya hice mi cálculo, ¿y tu ya hiciste lo propio?


Este artículo ha sido incluido como parte del apoyo online que tenemos para la obra 📘 Finanzas personales y familiares, pues hay más ideas para ayudarle en su aprendizaje y práctica financiera; un libro es una obra menos dinámica que un blog, por eso tratamos de extender los temas y tenerlos actualizados.

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Fecha de actualización:    26 de diciembre de 2024 

Las 5S y las finanzas personales

Las 5S son una técnica japonesa que permite implementar orden y limpieza en un lugar de trabajo, previo a tareas más complicadas; es una preparación para evitar errores y desperdicios. Se le llama 5S porque son cinco palabras en japonés que equivalen a selección, orden, limpieza, estanzarización y seguimiento, por lo que la tropicalización de la técnica original la conocemos como "soles". Vea el artículo relacionado.

Dado el enfoque preparatorio de esta metodología, es posible aplicarlo como base en la mejora de las nuestras finanzas personales:



Selección: Elegir las metas y lo necesario para alcanzarlas. En finanzas, es un poco complicado iniciar (cuando nunca lo hemos hecho) tratando de ahorrar, pagar deudas y viajar por el mundo. Todo al mismo tiempo y con el mismo sueldo. Por eso, hay que elegir las batallas: por tanto, ¿qué es prioritario, el ahorro, la deuda, llevar la contabilidad y el presupuesto, pagar ese viaje que se ha quedado esperando, cambiar el auto? Seleccione sus batallas, priorice, y luego enfóquese en ello.

Orden: El orden en las finanzas personales inicia, en todos los casos, con un registro completo y detallado de los gastos. Puede hacer un esfuerzo inicial de manera semanal, con las categorías de renta o casa, servicios (agua, gas, electricidad, teléfono, internet, plataformas de video), transportes (gasolina, servicios, reparaciones, multas, impuestos), alimentos (dentro o fuera de casa), educación, ropa (incluya tintorería y/o lavandería). No deje nada fuera, y nunca utilice la categoría de varios, pues ahí puede caber todo (viajes, regalos, ajustes al presupuesto porque no se acuerda en qué gastó o dónde lo perdió). Esta técnica la menciono en el libro de Finanzas Personales y Familiares.

Limpieza: Aclare su panorama financiero, calculando su valor neto al inicio del año, para determinar el monto de las deudas que pueden estar bloqueando otros objetivos. Limpie también de la contabilidad doméstica las suscripciones que no utiliza, retire los vampiros de recursos y las membresías innecesarias, incluso quite de su correo los mensajes que no le sean relevantes, de esa manera verá un panorama mucho más limpio para concentrarse en la mejora de sus finanzas.

Estandarización: Programe sus revisiones de presupuesto, de avance en sus objetivos (como pago de deudas, creación del fondo de emergencias). Uno de los mejores consejos es automatizar el ahorro, pues si lo deja sólo a la fuerza de voluntad y la memoria, va a perder, 99% seguro de ello.

Seguimiento: La supervisión de la rutina establecida para el mantenimiento de los pasos anteriores.


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Fecha de actualización:    26 de diciembre de 2024 

miércoles, 11 de diciembre de 2024

⏱ ¿Cuánto tiempo dedica a su planeación financiera? 💰

Todas las personas quieren tener más dinero, y manejarlo de mejor manera, para que les alcance y puedan satisfacer sus necesidades básicas y sus gustos, y hacerlo durante un periodo largo, tan largo que puede incluso rebasar su expectativa de vida, es decir, dejar una cuantiosa herencia.

Sin embargo, como casi todo en esta vida, para llegar a ese nivel, se requiere preparación, práctica y guía, ajustes en el camino que le permitan dominar alguna disciplina. Ya en un artículo pasado y en el libro de finanzas, puse una tabla comparativa de los libros de finanzas más recomendados (ver el artículo). Pero aparte de esa formación teórica, digamos, ¿qué tiempo le dedica usted, digamos a la semana o al mes, a revisar el horizonte, plantear sus estrategias financieras y ver si están rindiendo los frutos, para alcanzar la meta luminosa del primer párrafo? La gran mayoría de las personas, y no es exageración, dirán que menos de una hora al mes.

Los autores Thomas Stanley y William Danko, que escribieron la obra "El millonario de al lado" mencionan que la gente que tiene éxito en sus finanzas, dedica semanalmente tres veces más tiempo que lo que hacen ejercicio (ver el artículo). Por tanto, si usted practica 30 minutos diarios de ejercicio, tendría que estar dedicando 90 minutos diarios a revisar sus temas financieros. ¿Le parece mucho? Dejémoslo en el mismo tiempo: 30 minutos al día. ¿Lo hace? 

Ahora, cabe la pregunta, ¿qué temas debería estar revisando? Yo creo que los esenciales serían: Su presupuesto de casa; detectar aquellos vampiros energéticos y suscripciones innecesarias que simplemente se llevan parte de su dinero; el rendimiento de su afore; las tasas de interés que dan los bancos y las inversiones, y mover su dinero para tratar de que la inflación no le devore el poder adquisitivo; si tiene una cantidad disponible de dinero, ver en qué lo puede usar para protegerlo de la erosión inflacionaria (una casa, un departamento, o terreno con vistas al uso comercial); si tiene propiedades en renta, debería ver cómo se comporta el mercado y qué oportunidades le brinda, y si sus propiedades no están rentadas debería dedicarles más tiempo a hacer que se activen. Por supuesto, hay otras posibilidades de inversión, pero son temas más avanzados.

La educación que muchos recibimos fue para estudiar una carrera, tener un trabajo, comprar una casa (o con mucha suerte, dos), y ahorrar para el futuro. Sin embargo, todo eso ha cambiado, y hoy tenemos que entender que los ahorros se hacen pequeños y que no deben permanecer en el mismo sitio por largos periodos, que la gente vive más (lo que significa tener más gastos), que el dinero que pone en bienes raíces debe trabajar para usted y no sólo comprar un terrenito para "después". Y aunque todo esto parece de sentido común, lo común es que el ciudadano común no ocupe un tiempo suficiente de sus horas de vigilia para planear sus finanzas.

Las vacas gordas no duran eternamente

Me platicaron que hace un par de días, un conocido de la familia fue acompañado a la inauguración del torneo futbolístico más importante del...