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viernes, 27 de marzo de 2026

📔 Libros de educación financiera para vacaciones 📒

Ya en alguna ocasión anterior, hice un artículo con los libros de finanzas mas mencionados. Toca el turno a otros que, aunque no tan famosos, son buenos en contenido y/o enfoque, y me permito recomendarlos para esta temporada vacacional, donde hay más tiempo para leer sin presiones. Cualquiera que elija valdrá la pena, porque moverá la aguja de su capacitación financiera, y si pone en acción dos o tres lecciones aprendidas, con eso verá resultados.

1) La bolsa o la vida: Publica do originalmente en 1992 por Joe Domínguez y Vicki Robin, es un gran libro que nos enseña el valor del tiempo, que nos plantea una metodología de mejora de las finanzas personales. Hay una edición revisada que vio la luz en 2019, de Vicki Robin (pues Joe Domínguez murió pocos años después de publicada la edición original). 

2) Morir con cero. El vaquero texano Bill Perkins nos da una perspectiva diferente de lo que nuestros padres y abuelos pensaban: No hay que dejar nada a los hijos, para evitar problemas con herencias, y porque ellos deben ganar sus bienes. Así, hay que calcular los años que se espera vivir, tener el patrimonio para esos años pero sobre todo disfrutar de los años laborados, pues muchas veces se guarda para disfrutar luego (en unas vacaciones, una casa de campo) y cuando se quiere gozar de ese patrimonio, ya no se tiene la salud. 


3) Invierte en ti mismo: Natalia de Santiago. Excelente base para conocer de las finanzas personales, con un poco de humor. A pesar de ser un libro de una autora en España, muchos de los conceptos son aplicables de este lado del Atlántico; sólo hay un capítulo que no aplica por los temas de legislación, pero el resto sirve de buena guía.



4) Dinero feliz: Muy buen libro, un tanto filosófico del dinero, pero la actitud y narrativa de Ken Honda es clave. Aunque parece sencillo, no es fácil acostumbrarse a ser agradecido en cada transacción, y estar feliz con nuestros amigos que viven en la cartera. Si tiene dinero, un sueldo, hace una venta, sea feliz con su dinero, y atraiga la felicidad.



5) Te enseñaré a ser rico: De Ramit Sethi, quien elaboró un programa de mejora de las finanzas personales, y que si puede seguirlo, seguro mejorará su situación actual. No se trata de estrangular sus gustos, sus anhelos, sino de ver la vida como una oportunidad para crecer y disfrutar.

6) El álgebra de la riqueza: De Scott Galloway, un libro que habla no sólo de las finanzas sino también de los hábitos y lo combina con un capítulo completo de estoicismo. Muy interesante la combinación, pues el estoicismo habla de hacer lo correcto, ¿y lo hacemos siempre en temas de finanzas? Por ejemplo, a veces queremos impresionar a gente que no conocemos, o competir con el vecino o el cuñado o el primo, pero ¿es lo correcto, o simplemente un capricho que puede llevarnos a un mal resultado financiero? Piénselo, creo que el enfoque es interesante para concentrar los esfuerzos económicos en objetivos claros y correctos, por un tiempo suficientemente largo. Parte de eso es la fórmula (no se la diré completa, hay que leer el libro).

7) Just keep buying: De Nick Maggiulli, es un excelente libro que aborda los conceptos clásicos de finanzas (como ahorrar, como gastar, las deudas, la planificación para el retiro, cómo invertir), lo hace con ejemplos, a manera de preguntas, y generalmente lo enfoca desde un punto de vista diferente, trata de dar una visión fresca, un ángulo que no se había considerado en otros libros. Además está muy sustentado en referencias a artículos académicos o de prensa especializada.



Le recomiendo los artículos: Pasar de educación financiera y Aprenda finanzas el fin de semana.

Este artículo ha sido incluido como parte del apoyo online que tenemos para la obra 📘 Finanzas personales y familiares, pues hay más ideas para ayudarle en su aprendizaje y práctica financiera; un libro es una obra menos dinámica que un blog, por eso tratamos de extender los temas y tenerlos actualizados.

🔴 Si le gustó este texto, le fue de utilidad o cree que lo será para alguien más, mucho le agradeceré recomendarlo y/o compartirlo, y adicionalmente, le pido que me haga llegar algún comentario o recomendación para la mejora; mi contacto es 300indicadores@gmail.com. Le invito a conocer mi libro:

💰 Finanzas personales y familiares: https://www.amazon.com.mx/dp/B09364YT3S

📍 Página del autor: https://www.amazon.com/Alain-Salom%C3%B3n-S%C3%A1nchez-T%C3%A9llez/e/B01M0KOBVV


   Fecha de actualización: 16 de febrero de 2026  




viernes, 20 de marzo de 2026

Fondo de emergencia: Por qué y cómo

Esa llamada cambió el mundo de Juan, o José, como quiera que se llame: 3:10 AM, sonó el teléfono y la voz del otro lado lo dejó helado: "Papá, acabo de chocar". Lo que pasó después, apenas puede recordarlo. Se vistió, despertó a su esposa, sacó el coche, ¿o fue al revés? Es lo de menos, lo importante era llegar a atender la emergencia.


Eso, una emergencia. Algo inesperado, que ocurre en el peor momento. Juan o José, como se llamara, estaba apretadísimo de gastos, había hecho el propósito de ahorrar, de dejar la deuda en la tarjeta, de renovar (ahora sí) el seguro del auto, pero no había hecho nada de eso. Y ahora esta situación: ¿qué haría? La multa, la grúa, la mordida (aunque digan que no existe, es eterna e insalvable en México), los daños a terceros, quedarse sin coche por semanas o meses. ¿Qué iba a hacer? ¿Quién le podría prestar dinero, cómo llegaría a su trabajo, qué dejarían sin completar?

Que no le pase una situación similar. El fondo de emergencia es ese apartado de dinero, que está disponible casi de inmediato, y es un monto que puede variar entre 3 y 6 meses de su gasto cotidiano, precisamente para enfrentar situaciones que no estaban pensadas y que pueden desbalancear el presupuesto familiar. Por ejemplo: choques, accidentes, enfermedades, robo a casa habitación, pérdida del trabajo, descompostura mayor en casa (el calentador, la estufa, el refrigerador). Este pequeño guardado le puede dar tranquilidad en un momento de gran presión, y es precisamente lo que se busca: que le alivien una situación, mientras encuentra una solución más favorable.

Artículo relacionado: Una anécdota personal.

¿Cómo se hace? Debe apartar una pequeña cantidad en una cuenta separada, con un rendimiento mínimo, pero que esté disponible para una emergencia, pero blindada de otras tentaciones como vacaciones, préstamo para el pago de la tarjeta, algún antojo. El fondo de emergencia no se construye de la noche a la mañana, puede tardar uno o dos años en juntar seis meses de ahorro, pues es una costumbre que aún no tiene, pero es crucial por su tranquilidad.


Le dejo un ejemplo de cómo puede ir dando seguimiento a la creación de su fondo de emergencia:



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   Fecha de actualización: 21 de marzo de 2026 

sábado, 14 de marzo de 2026

El listillo, el riquillo, o ambos

Hoy en el aeropuerto me lo encontré. Con unos años más, con unos kilos más, con unas canas más. Genio y figura. Ese que siempre tenía una moneda en la bolsa, el que sabía todo, lo había experimentado todo. Fue conmigo en primaria y secundaria, y luego lo encontré sólo fugazmente, aquí y allá. Pero hoy que lo vi, es el mismo. En todas las conversaciones, siempre había ido al restaurante del que platicabas, y también conocía otro mejor. Y lo mismo sucedía al hablar del parque de diversiones, luego de los videojuegos, de las páginas web, de las películas, de las apps. Siempre sabía todo, había visto todo, probado todo.

Pero hoy que lo vi, sigue con su mismo estilo de ropa raída, ya está divorciado un par de veces, y nuevamente sin trabajo. ¿Pues no que sabía todo, que podía comprar todo? ¿Dónde quedó esa sapiencia y experiencia de trotamundos? Cuando me saludó, noté que tenía un agujero en su tenis, un hoyito a la mitad del hombro derecho de su camiseta descolorida, y un teléfono de modelo antiguo y con la pantalla rota. Pero seguía presumiendo de saber dónde invertir, dónde hacer buenos business, de que alguna vez viajó en clase ejecutiva, de que anduvo con supermodelos, de que conocía las mejores playas, los mejores antros, en los cinco continentes.


¿Y sabes algo? Ese listillo, riquillo, o ambas cosas, puedes ser tu. Si, como lo lees. Porque en México, más del 60% no tiene un fondo de emergencias, no tiene más ahorros que para aguantar uno o dos meses de gastos corrientes, y por supuesto, no tiene inversiones en instrumentos de renta variable. Pero todos presumen de saber dónde poner su dinero para que le dé un mejor rendimiento que a su primo, hermano o amigo. Si eres el listillo (como mi amigo lo presume), debes saber exactamente cuánto necesitas guardar para alguna emergencia (un despido, la muerte de un familiar, un choque con pérdida total, un robo a casa, una operación quirúrgica de emergencia, u otra de esas sorpresas de la vida), o cuánto requieres para tener una vejez medianamente cómoda (20 años de tu vida, sin más ingresos que tus rentas), sabes cuál es tu valor patrimonial actual, cuál es tu ratio de servicio de deuda, o cuál es el mejor fondo indexado para invertir en un horizonte a 5 años.

Yo no presumo como mi amigo, no soy tan listo, ni remotamente. Estoy tratando de ser mejor cada día, de aprender más, de leer y escribir, de conversar con gente más preparada en temas de finanzas, aceptando los retos en los cursos que hago (junto a mi amada esposa, por supuesto) y buscando respuestas.

Puedes pensar que te estoy tomando el pelo, pero no. Yo también sufrí un despido fulminante (por cierto, por hacer lo correcto y no prestarme a una movida chueca) y me apaniqué, pues no estaba preparado financieramente ni sabía lo que hoy; yo también he pasado noches en vela hasta que llegara la quincena para completar el pago de la deuda en la tarjeta. Pero hemos salido, nos hemos levantado, con una cicatriz, pero también con un plan. Y eso que he aprendido lo he puesto en un libro de finanzas que hoy está en Amazon (por si te interesa).

Hoy te pido, si no eres el listillo o el riquillo (o ambos) que me dejes un comentario. Prometo no mandar publicidad ni nada, sólo quiero saber cuántos más tienen un amigo listillo, o riquillo, que todo sabía, y todo podía, y que hoy el tiempo ha descubierto.


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   Fecha de actualización: 11 de marzo de 2026 

martes, 10 de marzo de 2026

Elija sus batallas de finanzas personales

Ahora bien: si las estimaciones efectuadas en el templo antes de las hostilidades indican victoria, es porque los cálculos muestran que la fortaleza propia es superior a la del enemigo; si indican derrota, es porque los cálculos muestran que es inferior. Con muchos cálculos se puede ganar, con pocos, no.

Sun Tzu. El arte de la guerra.

Conozco varias personas que no conocen la prudencia, no tienen límites en su pensar y hablar, y quieren meterse en todo, propio y ajeno. Eso les trae muchas fricciones, la gran mayoría innecesarias. Cada una de esas discusiones le gasta energía, es decir, se trata de una batalla, que como dije, en la mayioría de los casos es infructuosa, irrelevante.

Hay que saber elegir las batallas. Si el vecino no barre su calle, asunto de él. Si la gente no se viste como a usted le gustaría, tema de otros. No discuta por cosas simples que además no le afectan. Elija sus batallas, ponga sólo la atención a lo que puede acercarlo a sus objetivos. 



Lo mismo aplica para la vida financiera. Elija sus batallas, lo que verdaderamente tiene un impacto en sus metas financieras: revise sus estados de cuenta, controle sus gastos, sea frugal en sus compras, evite los tarjetazos impulsivos o para demostrar nivel. No compre lo que no necesita, no "aproveche" rebajas que nunca se repetirán pero que no tienen sentido en su vida. Porque cada una de esas acciones es una batalla, y la energía que le va a a consumir es su dinero, pues tendrá que pagar la tarjeta, tendrá que demorar gastos verdaderamente necesarios, deberá poner dinero bueno al malo, posiblemente le quite el sueño. 

¿Cuáles son las batallas de finanzas personales que deberíamos elegir? Las que se relacionan directamente con nuestro bienestar presente y futuro: Sus ahorros, su fondo de emergencias, las inversiones, la estabilidad de su trabajo, la posibilidad de tener casa propia (si aún no la tiene), el crecimiento profesional (pues de ello depende que tenga trabajo -como empleado o emprendedor) en el futuro), cómo tener ingresos pasivos. Eso es en lo que debemos enfocarnos, y dejar que el mundo ruede. Si los vecinos tienen mejor coche, está bien, que no le afecte. Si los cuñados se van de viaje 3 veces por año, está bien, que lo disfruten. Usted dedique su energía a crecer, a mejorar su salud física, mental, emocional y financiera. No tenga una batalla por cada asunto, sino que atienda su camino, si los demás opinan que opinen, pero no se enganche, mejor documénteses y actúe de acuerdo con la razón y no la emoción.



Recuerde lo que decían Stanley y Danko, en su obra "El millonario de la puerta de al lado": Los malos amasadores de riqueza gastan tres veces más tiempo al mes en hacer ejercicio que en planear sus estrategias de inversión. Justo esas son las batallas que debemos buscar, no valen la pena otras que escapan de nuestro control.


Referencias:

Stanley, T. y Danko, W. (2015). El millonario de la puerta de al lado. Ediciones Obelisco, Barcelona.

Sun Tzu. (1996). El arte de la guerra. Ediciones Coyoacán. México.


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   Fecha de actualización: 09 de marzo de 2026 

viernes, 6 de marzo de 2026

El efecto avestruz en las finanzas personales

Casi todos hemos visto en los dibujos animados que los avestruces, cuando tienen miedo, encuentran o hacen un agujero en la tierra y meten la cabeza, para no ver, y con eso parecería que el peligro no existe. Este es el llamado efecto avestruz, y se le atribuye a los investigadores israelitas Dan Galai y Orly Sade, quienes publicaron un artículo en 2005 en donde mencionaron este sesgo cognitivo. El artículo en cuestión es: The 'Ostrich Effect' and the Relationship between the Liquidity and the Yields of Financial Assets, y esta es la liga: https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=666163

El efecto avestruz es justamente pensar que, por no ver los problemas, estos no existirán. Puede ser que ignore, por ejemplo, la pintura o la impermeabilización de la casa, o la basura en la calle, a las quejas de los clientes, alguna condición médica que lo pone incómodo cuando habla de ella, o condiciones económicas de ciertos inversionistas con aversión a los riesgos. Pero no es que no existan: simplemente usted los ignora, y pueden no existir en su cabeza pero no significa que desaparezcan del mundo. Y eso, en finanzas personales, es veneno, porque las deudas no desaparecen, porque los intereses compuestos van generando cantidades impagables.



Vea el artículo: Dos métodos para el pago de deudas.

Entonces, el efecto avestruz existe, pero es dañino. El remedio es enfrentar los problemas, con datos duros y la cabeza fría, para ver qué podemos empezar a acomodar, a pagar, a poner el pecho y disposición a salir del hoyo. Si usted debe al banco, pues haga un plan de pagos para salir de la deuda, busque la manera de reducir sus gastos para revertir el efecto de los intereses acumulados; si tiene alguna otra situación a la que no le ha hecho caso en tiempo, dispóngase a enfrentarlo para resolverlo y no volver a ocultarlo. Imagine que ignora las cosas y una día recibe un citatorio de una despacho de cobranza, o que estén a la puerta de su casa con una orden de embargo o desalojo. ¿Cómo lo explicaría, que no sabía o que simplemente volteó para otro lado? 

Ahora que ya conoce el término, no ignore los problemas, de nada sirve pensar que no existen, al contrario, seguramente las cosas se agravarán o avinagrarán, y eso complica las soluciones. Mañana ponga manos a la obra en la solución de lo que ha dejado por mucho tiempo, aunque sea una gran bola de nieve. Porque los avestruces, en la realidad, no esconden la cabeza, no haga caso a ese mito.


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   Fecha de actualización: 02 de marzo de 2026 

lunes, 2 de marzo de 2026

¿Cómo define usted la libertad financiera?

Uno de los conceptos que más se usan en nuestro tiempo, en el ámbito de las finanzas personales, es el de libertad financiera, entendiendo que es aquel estado en el que tiene su vida económica resuelta. No digo que sea usted infinitamente millonario, sino que simplemente no tenga que volver a trabajar por necesidad, que si va a trabajar, sea por gusto y a cumplir metas de más altura, a lo mejor presidir una fundación altruista, ser director de un museo, viajar para descubrir nuevas experiencias y que eso le permita hacer autosustentables sus travesías, hacer un negocio con base en una pasión personal o familiar, etc. Dejar atrás la carrera de la rata, como diría Kiyosaki.


Y es que la libertad financiera es definida por cada persona en función de su expectativa de vida, tanto en años por vivir como el nivel en el que ha de estar.

Usted puede calcularla de esta forma: haga su presupuesto mensual, sus gastos para mantener su nivel de vida actual. Luego, multiplique eso por 12 y por el número de años que estime le quedan de vida. Ajuste un poco por la inflación (digamos, un 4 o 5% anual) y ya está. 

O puede ocupar otro método: calcule sus ingresos brutos anuales (incluya su aguinaldo, prima vacacional, fondo de ahorro, incluso sus vales de despensa, todo lo que componga su sueldo). Ese es el subtotal 1, multiplique por los años que crea que vivirá, ajuste por inflación, y ahí lo tiene. Claro, es antes de impuestos, porque de eso nadie se salva y como representan aproximadamente el 30%, puede ser que le dé un susto que a su suma dorada haya que darle un hachazo o mordisco. 

Mucha gente dirá: "¿y dónde quedan los viajes, los lujos, los yates, las joyas?" Pues eso no forma parte de la libertad financiera, sino de un dispendio ilimitado. No habría fortuna en el mundo que alcance si quisiera comprar carros, aviones, oro, diamantes, fiestas, etc. El concepto es que no tenga que trabajar por necesidad, pero si quiere lujos, ahí sí tendría que trabajar para pagarlos. Ya no es la necesidad, sino la codicia, la que lo mueve. ¿Es clara la diferencia? Quizás esta frase traiga un poco de luz: La riqueza es lo que se tiene, no lo que se gasta. 

Por eso mucha gente que cree que necesita un billón de dólares para alcanzar la libertad financiera, nunca lo logrará, porque persiguen un espejismo, van tras la razón equivocada. He escuchado mucha gente decir que le gustaría ser multimillonario como Carlos Slim, Bill Gates u otros, que tienen libertad financiera. Sin embargo, y con todos sus millones, ellos siguen trabajando, continúan en juntas de revisión de sus empresas, de sus fundaciones. ¿Qué no disfrutan su dinero? Si, lo hacen, pero no lo andan derrochando, sino que construyen otros sueños. No creo que alguno de ellos se preocupe qué va a comer ese día, con qué va a pagar la colegiatura, o si se le agotó el saldo del teléfono. Tienen resuelto su nivel de vida actual, por lo que pasan de nivel para buscar metas mas altas. Ese es el concepto correcto de libertad financiera: no preocuparse del sustento urgente, sino de lo importante.

Ahora bien, es lógico que las personas, una vez que han resuelto lo esencial, quieran subir su nivel de vida: mejor casa, mejor auto, mejor escuela para los hijos, incluso mejores medicamentos, viajes y oportunidades. ¿Cuánto más le costaría eso? A sus estimados anteriores, puede agregarle un 20 o 30%, una especie de escalón al siguiente nivel de vida. La libertad financiera se encarece si sube de nivel.

¿Cuánto le daría su cálculo? ¿20 millones, 30 millones? No está mal para 25 o 30 años de vida, considere que son entre 300 y 360 meses, con alimentos, ropa, servicios, medicinas, un poco de diversión, etc. Y es que aunque parezca una cantidad muy grande, la verdad es que, de poco en poco, se van juntando cantidades millonarias, aunque no lo parezca.

Y usted ¿cómo definiría usted su libertad financiera, cuál sería su cantidad deseada?

Artículo recomendado: Elija sus batallas de finanzas personales.


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   Fecha de actualización: 02 de marzo de 2026  

jueves, 19 de febrero de 2026

3 sesgos comunes en finanzas personales

Nuestro comportamiento está muy ligado a cómo nos educaron, cómo nos formaron, las impresiones que hemos tenido a lo largo de la vida y quizás en momentos de tensión; así, la imitación (sin razonarla) se da en muchos aspectos de la vida porque lo vieron con sus padres, hermanos, abuelos, tíos, porque así se estilaba en su casa o porque era el comportamiento aceptado. Y hay conductas condicionadas por la experiencia, el trauma, el conocimiento o desconocimiento que van desde la opinión del físico de una persona, de su condición social o económica, de su nacionalidad, de la escolaridad, y esos comportamientos son conocidos como sesgos (inclinaciones, tendencias, prejuicios) que nos van pintando la vida.


Y digo que nos van pintando la vida porque el hecho es uno, pero otra muy diferente cómo lo interpretamos, el
color con que vemos las cosas, ya sea por un patrón mental inconsciente o irracional (es decir, no lo razonamos, sólo decidimos con nuestra cerebro reptil como una reacción automática) que limita o sustituye nuestra capacidad analítica. 


Y esto abarca todas las áreas de la vida, y para el interés de este artículo, me enfocaré en el área de las finanzas personales, que dicho sea de paso son muy sensibles (creo que a nadie le gusta que le vean su sueldo, su cuenta bancaria, o le cuestionen sus gastos). Aquí tiene tres sesgos o tendencias muy comunes en el área de nuestro dinero, nuestras finanzas:

1) Aversión a la pérdida: Este comportamiento explica el hecho de que se siente más la pérdida que la ganancia de la misma cantidad de dinero. Y duele aproximadamente el doble. Racionalmente, encontrar un billete de 100 pesos debería ser igual a que lo perdiéramos en la calle. El monto es el mismo, pero no la reacción. Esto explica porqué tanta gente teme las inversiones como la bolsa, pues ven en ellas mucho riesgo. Nunca lo han hecho, pero "les han dicho", y sienten que pueden perder su dinero, incluso sienten anticipadamente la pérdida, aunque hay inversiones menos riesgosas pero en las que la utilidad se va construyendo lentamente. Prefieren no ganar a la sensación de perder.

2) Comportamiento de rebaño: "Ven, te invito. ¿O qué, te quedarás aquí sólo". Este es el enganche, quedarse fuera del rebaño, y por eso muchas veces actuamos sin meditar, pensando en que lo que hace la mayoría, debe ser lo correcto. En finanzas, hay que leer, informarse, comparar, y luego actuar aunque los demás no vayan por el mismo camino. No porque a algunos les haya ido mal comprando acciones o dólares, eso será malo para todos, o viceversa, no porque algunos hayan tenido buenas utilidades, hay que hacer lo mismo porque los mercados y las condiciones cambian. Mucha gente ha perdido dinero en las caídas de los mercados porque se engancharon con el rebaño cuando el mercado iba a la alza, sin darse cuenta que eso podía ser una trampa. Y para varios, lo fue. Otro comportamiento de rebaño: Cuando todos van a las ventas de liquidación, a las ventas nocturnas, a esas invitaciones a gastar. Cuesta trabajo resistirse, pero si racionalmente no tiene nada que comprar, pues no vaya, aunque el resto del mundo sí lo haga, y no se sienta mal por no seguir al rebaño, su cartera se lo agradecerá.

3) Compartimentalización: Hay gente que insiste en un propósito y descuida otro, porque su mente le indica que los recursos se deben dividir de cierta forma cueste lo que cueste. Por ejemplo, hay personas que no pueden dejar un gasto porque "siempre se ha hecho", porque en su mente debe hacerse, pero no se ha detenido a pensar si efectivamente puede hacerse o en el pasado se hizo por alguna razón que no aplica en el presente ni en el futuro. Y esto se hace sin pensar, sin razonar, es decir, es un comportamiento irracional; cuando pasa de ello, cuando lo razona y ve que no necesita llenar ese compartimiento mental, se hace la luz y puede gestionar mejor su gasto.

Por supuesto, no son los únicos sesgos, pero estos explican en gran medida el comportamiento de muchas personas que sufren por el dinero. Prefieren no ganar a perder; siguen al rebaño aunque eso les cueste lo que no tienen; y siguen con gastos que dejaron de ser útiles pero que siempre se han hecho. ¿Usted sufre de alguno de estos sesgos?

Le recomiendo el artículo: Cuál es su perfil de inversionista.


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   Fecha de actualización: 16 de febrero de 2026  

Las vacas gordas no duran eternamente

Me platicaron que hace un par de días, un conocido de la familia fue acompañado a la inauguración del torneo futbolístico más importante del...